CPTED

La seguridad desde su concepción social

El nivel y condiciones de la Seguridad de un entorno se constituye a través de sus interacciones sociales que a su vez son condicionadas por el entorno urbanístico donde estas se desarrollan y, de aquí, surge  un nuevo modelo de cooperación con herramientas extremadamente potentes como es el CPTED con el objetivo de mejorar la seguridad global de la ciudad

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Concepto del CPTED

El CPTED (Crime Protection Through the Environmental Design) es el diseño o modificación del entorno construido con el objetivo de reducir el riesgo y el miedo en la materialización del crimen a través medios naturales, mecánicos y de procedimiento.

El CPTED es conveniente abordarlo desde una óptica multidiciplinar que una los esfuerzos de diferentes profesionales como arquitectos, urbanistas, cuerpos y fuerzas del estado, residentes y seguridad privada entre otros.

El CPTED se basa principalmente en el sentido común y en la conciencia de como la gente utiliza el espacio tanto para usos legítimos como ilegítimos.

Concepto del CPTED de 2ª Generación

El CPTED de segunda generación toma y desarrolla el concepto de comunidad como un elemento importante tanto para la reducción de los motivos que ocasionan el crimen como la identificación de los recursos sociales que pueden ayudar en su prevención.

De esta forma se añade a las herramientas de trabajo del CPTED, centradas en el entorno físico y su interacción con las personas, las interacciones de orden social, entre personas, que nos permiten obtener una paleta de trabajo más ajustada a la realidad.

Como ya mencionó Newman, hacer ver a la gente que puede cambiar las cosas y que sean más activos en las políticas de su propia ciudad implica que los riesgos individuales se conviertan en riesgos comunales, del vecindario, lo que facilita tanto su gestión como la propia reducción del riesgo inherente.

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Principios del CPTED

1. Vigilancia y Visibilidad

La vigilancia afecta directamente a la actividad criminal ya que esta prefiere escenarios de poca visibilidad donde nadie pueda vigilar sus acciones, además de crear una sensación de seguridad en las personas.

Existen dos tipos de vigilancia; la vigilancia activa que es la que realizada por las FCSE (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) en sus funciones de patrulla habitual y la vigilancia pasiva que se refiere a la observación casual de zonas tanto públicas como privadas por los usuarios o residentes durante el curso normal de sus actividades.

Es esta seguridad pasiva la que posee una gran relevancia para las personas al determinar la extensión en la que pueden ver y ser vistos y por lo tanto su intervención en una zona, lo que afecta directamente en su sensación de seguridad. Su efectividad y alcance vendrá determinado básicamente tanto por la Visibilidad como por la propia existencia de observadores.

Una buena Visibilidad de las zonas que se pretende observar ha de permitir unas líneas visuales libres y claras desde los puntos donde prevemos se encuentren los observadores. Estas líneas visuales dependerán tanto de la configuración morfológica del área (número de ventanas, puertas y aperturas existentes, la forma de los edificios y la distancia entre ellos, la configuración de los espacios públicos y los elementos que lo conforman, etc.) como de la condición lumínica existente durante las 24 horas del día teniendo en cuenta un adecuado diseño de la iluminación tanto artificial como natural.

Así mismo, se habrá de tener en cuenta la presencia de los observadores que puedan realizar la vigilancia pasiva. Dentro de este aspecto toma una gran relevancia la tipología y funcionalidad tanto de los edificios como de los espacios que integran la zona, que determinan el horario, los días e incluso las épocas del año donde habrá más o menos gente capaz de realizar dicha vigilancia. Sin olvidar fomentar las circunstancias que incrementan la observación dentro de los residentes y usuarios de la zona. Por ello se podrá trabajar en conseguir entornos multifuncionales que permitan una actividad lo más constante posible con especial atención de dotar de zonas estratégicamente dispuestas que permitan ralentizar u ofrecer un descanso a las personas en sus desplazamientos y actividad diaria (bancos, lugares de comida, etc.). Y todo ello en coordinación con las FCSE que habrán de complementar los momentos de menor actividad con un refuerzo en la vigilancia activa.

En España la privacidad es un elemento que influye directamente en la visibilidad y por lo tanto en la posibilidad de vigilancia tanto de dentro a fuera como de fuera a adentro. Este aspecto posee un gran impacto en las zonas de residencias unifamiliares con jardín que tienden a ocultarse con altos setos. Es por ello conveniente estudiar métodos alternativos que puedan ser aceptables culturalmente y que reduzcan dichas consecuencias negativas.

2. Territorialidad

La Territorialidad se refiere al sentimiento de propiedad sobre el entorno donde vivimos y trabajamos. Este sentimiento de posesión, en entornos determinados, genera un sentimiento de responsabilidad que activa la observación pasiva.

De esta forma los entornos han de ser diseñados de forma que sus usuarios y residentes se sientan responsables y tomen un papel activo en su buen uso y mantenimiento.

Este sentimiento de territorialidad puede ser aumentado a través de una clara definición de los espacios públicos y privados, la utilización de la escala humana en todos los elementos que integran dichos espacios sin olvidar una escala en sintonía con los volúmenes de uso y limitando o acotando convenientemente los espacios abiertos que no poseen una funcionalidad de facto.

En estos ejemplos se puede observar dos calles de muy diferente concepción donde la primera posee una clara división de espacios dando predominancia al peatón y en la segunda esa división no es clara en medidas además de destinarse enteramente a los vehículos. Esto ha ocasionado que en el primer caso aumente el número de usuarios apreciando en sus residentes un impulso en cuidarla y embellecerla mediante plantas y adornos que las tiendas han colocado en ella. En la segunda simplemente permanece desierta salvo esporádicos conductores que aparcan o van a recoger el coche.

3. Rutas de Acceso y Escape

En algunas ocasiones, la localización del acto criminal es elegida con anterioridad a su realización debido a la facilidad de acceso y escape. Pero, así mismo, la disponibilidad de rutas de acceso y escape también puede ofrecer seguridad a las víctimas potenciales.

Esta dualidad ha de ser cuidadosamente estudiada para sacar el máximo provecho de esta característica y no ofrecer una ventaja al acto criminal.

Para ello hemos de comprender las necesidades de la potencial acción criminal para poderlas mantener bajo control como por ejemplo los robos en vecindarios donde las áreas refugio para los criminales donde ocultarse y tener acceso a las rutas de escape les son de gran importancia (como por ejemplo los que ofrecerían los solares o terrenos con vegetación agreste u otros elementos de ocultación adyacentes a las viviendas), o el secuestro, que necesita un planeamiento en donde la velocidad de las rutas de escape es crucial con lo que elementos de disminución de la velocidad pueden ser una solución, etc.

Pero también es importante ofrecer un buen acceso y escape a las posibles víctimas por lo que se habrá de cuidar la señalización de la zona, identificando las calles así como los edificios y las salidas potenciando las comunicaciones directas bien identificadas. Así mismo la creación de pasos subterráneos o de difícil escape se habrán de evitar o pensar cuidadosamente para no crear zonas claramente vulnerables.

En el primer ejemplo tenemos una calle identificada con su nombre además de unos carteles que indican la situación de los edificios o servicios de mayor relevancia lo que permite a cualquier usuario, aunque no se esté familiarizado con la zona, poderse sentir orientado brindándole una sensación de seguridad. Sentimiento de seguridad que no se da en el paso subterráneo donde la desconfianza en otras personas se hace patente separándose lo máximo posible unos de otros, yendo en pareja o esperando a que gente con “buenas pintas” se disponga a realizar el recorrido.

4. Imagen y Estética

La imagen que proyecta un edificio o lugar público en la ciudad se encuentra muy relacionada con los niveles de criminalidad y, en particular, con la sensación de inseguridad.

El deterioro urbano y su degradación resultante generan en las personas que viven en la zona sentirse inseguras. Incluso, esta inseguridad hace que se reduzca el número de usuarios lo que aumenta el problema de la criminalidad.

Un buen diseño junto una adecuada gestión de los diferentes espacios de la ciudad son elementos necesarios que permiten mejorar la sensación de un espacio seguro evitando la generación de puntos calientes parar la criminalidad.

Solares vacíos sin mantenimiento o edificios desocupados son elementos que contribuyen claramente a la degradación del entorno y no ayudan nada al adecuado funcionamiento de los servicios.

Es importante también la escala humana del diseño del entorno con el uso tanto de materiales como colores atractivos con una iluminación adecuada en relación al nivel de actividad en la zona.

Ambas calles se desarrollan en estrechos callejones pero la sensación que dan es bien diferente, una muy degradada en todos sus paramentos con espacios vacíos tapiados y la otra con un esmerado cuidado incluso en la vegetación.

5. Protección Física

Los elementos de protección física de las propiedades que puedan resultar amenazadas reducen claramente su vulnerabilidad.

El uso de barrotes en las ventanas o los muros alrededor de las propiedades son los ejemplos más utilizados tanto por residentes como diseñadores para la reducción de las oportunidades de los actos criminales. En cualquier caso, es importante destacar un error muy común en algunas de estas soluciones que es la violación de otro principio del CPTED como es la obstrucción de la visibilidad y por lo tanto la imposibilidad de la vigilancia pasiva e incluso, en algunos casos, activa. Por ello es recomendable el uso de elementos de delimitación y protección física permeables visualmente (muretes, enrejados, etc.) o la utilización de setos de baja altura que impidan o dificulten el acceso (plantas con espinas o efectos urticantes, etc.)

Así mismo, la creación de diferentes sistemas de control de accesos puede ser una solución aunque siempre será necesario una valoración previa, ya que esta solución implica la creación de un sistema de vigilancia privada eficaz con la proporción adecuada de vigilantes y protocolos de actuación bien definidos que suponen unos elevados costos sostenidos a lo largo del tiempo.

En cualquier caso, será importante la creación de un diseño eficaz de los recorridos generados por los residentes y usuarios, creando las modificaciones tanto físicas como funcionales necesarias que permitan un flujo de personas adecuado a las actividades desarrolladas en la zona y permita una optimización en los medios a emplear, sobre todo los que generan un alto coste mantenido en el tiempo.

Es importante antes de plantear cualquier solución la realización de un estudio tanto de las circulaciones como de las funciones de toda la zona bajo unos parámetros definidos según los principios descritos anteriormente donde la seguridad sea el resultado de un diseño racional de la zona intentando humanizar lo más posible las ciudades en contraposición a la “bunkerización” de las mismas.

Principios del CPTED de 2ª Generación

6. Fomento de la Cohesión

Fomento de la Cohesión de las personas dentro de la zona de estudio como elemento imprescindible para el funcionamiento como grupo social con identidad y capacidad de acción conjunta para la mejora de su zona o barrio.

  • Técnicas Directas, a través de grupos comunitarios, asociaciones de vecinos y programas de desarrollo personal (cursos de resolución de conflictos, organización y liderazgo, finanzas, etc.)
  • Técnicas Indirectas, con actividades culturales, deportivas, artísticas y cualquier otra que acerque a los vecinos con un propósito en común.

7. Equilibrio Urbanístico

Equilibrio Urbanístico, en donde se habrá de encontrar el equilibrio adecuado entre los diferentes usos principales dados a la zona con aquellos que les sirven y complementan.

Una zona desequilibrada es un foco potencial de problemas al no poder garantizar su adecuado funcionamiento generando distorsiones no previstas tanto a nivel funcional como social con múltiples problemas como falta de mantenimiento, abandono o hacinamiento, accidentes, baja calidad de vida, falta de cohesión social, etc., y por lo tanto convertirse en un posible foco de acciones criminales.

8. Conectividad

Conectividad, que se refiere a todas las estrategias de comunicación entre todos los actores presentes en la zona que además de fomentar la cohesión entre los diferentes grupos, permite llevar a cabo todas las labores de análisis, planeamiento y gestión de las acciones requeridas para la prevención y reducción del crimen existente en la zona.

Entre estas comunicaciones tenemos:

  • Comunicación entre los actores de la Seguridad. Su objetivo es doble; por un lado compartir información optimizando los recursos al ampliar nuestras fuentes de información y por otro reforzar no solo la cooperación sino la cultura y gestión de la seguridad hacia modelos certificados que permitan el funcionamiento coordinado.
  • Comunicación con la sociedad a proteger. Aspecto base en el objetivo de interiorizar y apoyar, por parte de la sociedad, la Seguridad y las medidas y costes que implica aportando además una necesaria cooperación en el propio hecho de la Seguridad.
  • Comunicación con los posibles delincuente. Con la eliminación de las excusas que pudieran autoplantearse como el no conocimiento o mala interpretación de la legislación, la estimulación de la conciencia personal, el control de los desinhibidores (drogas, alcohol,...) y sobre todo facilitando su cumplimiento a través de medios adecuados (zona acondicionadas para vertidos y reciclaje, papeleras,...) Y sin duda alguna el establecimiento de una comunicación con los posibles delincuentes ya sea de forma indirecta o subliminal en contra de la perpetración del hecho criminal así como en sus consecuencias, sin olvidar el diálogo directo con colectivos conflictivos  detectados que permita el establecimiento de ulteriores medidas tanto a través de la modificación del Marco de referencia como del Rol de actuación.
  • Comunicación con las zonas limítrofes o de influencia. Comunicación que permitirá conocer por un lado los posibles problemas existentes y la efectividad de las acciones tomadas que podrán ser utilizadas como referencias en nuestras propias actuaciones, el estar prevenidos ante posibles transferencia de riesgos entre zonas y una mayor colaboración entre zonas que permita una cohesión de segundo nivel otorgando una mayor efectividad a las medidas que se tomen.